Qué ver y hacer en Georgetown (Penang) en familia: arte callejero, templos y gastronomía
Disfrutamos muchísimo de Georgetown, una ciudad vibrante y llena de vida en la isla de Penang. Pasamos tres días completos recorriendo sus calles, tomándonos el tiempo para disfrutar de su famoso arte callejero, de sus rincones más emblemáticos y, por supuesto, de su deliciosa gastronomía. Georgetown nos conquistó con su mezcla de culturas, sus templos coloridos, sus edificios coloniales y ese ambiente relajado que invita a pasear sin prisa. Y, como colofón, dedicamos un día a explorar el espectacular Parque Nacional de Penang, una joya natural que combina selva, playa y fauna tropical.
Por qué visitar Georgetown
Georgetown, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las ciudades más singulares de Malasia. En un mismo paseo puedes encontrarte con templos chinos, mezquitas, casas coloniales británicas y puestos de comida india. Su tamaño compacto, su ambiente tranquilo y sus muchas curiosidades la hacen perfecta para recorrer en familia. Además, es una de las ciudades más fotogénicas del país, gracias a su famoso arte callejero.
Qué ver y hacer en Georgetown
El arte callejero
Una de las mayores atracciones de Georgetown es su arte urbano. Las calles del centro histórico están llenas de murales y esculturas de hierro que cuentan la historia de la ciudad con humor y creatividad. Pero lo que hace realmente especial a este street art es que muchas de las obras invitan a interactuar con ellas, incorporando objetos reales como una bicicleta, un columpio o una moto.
Recorrer las calles en busca de estos murales es una experiencia muy divertida, sobre todo con niños: se convierte en una auténtica gymkana artística, cámara en mano, posando y jugando con cada obra que aparece en el camino.
➡️ Consejo: puedes recorrerlos a pie con un mapa gratuito (disponible en muchos alojamientos o centros turísticos) o simplemente dejarte llevar. Los más famosos son los del artista Ernest Zacharevic, como Children on a Bicycle o Boy on a Motorcycle, aunque merece la pena explorar y descubrir algunos menos conocidos escondidos en los callejones del centro.
Templos y herencia multicultural
Georgetown refleja mejor que ningún otro lugar la increíble diversidad cultural de Malasia. En apenas unas manzanas conviven templos chinos, mezquitas, templos hindúes e iglesias coloniales, testimonio de siglos de convivencia entre comunidades.
Uno de los templos más visitados es el Kuan Yin Temple, dedicado a la diosa de la misericordia. Es un lugar lleno de vida, con fieles encendiendo varillas de incienso, dragones tallados y tejados decorados con figuras mitológicas. Muy cerca se encuentra la Mezquita Kapitan Keling, con su elegante cúpula blanca y su tranquilo patio interior, abierta a los visitantes fuera de los horarios de oración. Y no hay que perderse el Templo Sri Mahamariamman, el más antiguo templo hindú de Penang, con una fachada repleta de coloridas esculturas de dioses y escenas sagradas.
Con Josea, visitar estos lugares fue muy entretenido: los colores, los olores, los sonidos de las oraciones o las campanillas nos llamaban la atención en cada templo. Todo invita a detenerse, observar y dejarse llevar por el ambiente.
Además, merece la pena entrar en alguna casa clan china, como la impresionante Khoo Kongsi, una joya arquitectónica con sus columnas doradas, grabados de madera y tejados decorados con porcelana. Más que un edificio, es un pequeño museo vivo que muestra cómo vivían y se organizaban las familias chinas que llegaron a Penang hace siglos.
Mención aparte merece el Templo Kek Lok Si, una visita imprescindible si pasas unos días en Georgetown. Situado a unos 8 km del centro (unos 30 minutos en coche, la mejor forma de llegar es en Grab), este enorme complejo es conocido como el Templo de la Felicidad Suprema y es el templo budista más grande de Malasia.
El conjunto cuenta con varios templos pequeños, jardines, salas de oración y tiendas de recuerdos, pero su principal joya es la Pagoda Ban Po Thar, o Pagoda de los Diez Mil Budas. Con sus siete pisos y 30 metros de altura, alberga miles de pequeñas estatuas de Buda de bronce (la entrada cuesta 3 MYR).
Desde la pagoda, un segundo teleférico (3 MYR solo ida o 6 MYR ida y vuelta) asciende hasta la parte más alta de la colina, donde se encuentra la impresionante estatua de bronce de Kuan Yin, la Diosa de la Misericordia, de casi 37 metros de altura. Además de su valor espiritual, el mirador ofrece unas vistas espectaculares de toda la isla de Penang. También se puede subir caminando, aunque el ascenso es algo empinado.
Visitar el Kek Lok Si es una experiencia diferente y muy recomendable: una mezcla de espiritualidad, arquitectura y naturaleza que completa perfectamente la visita cultural a Georgetown.
El barrio colonial y el puerto
Pasear por el centro histórico de Georgetown es como viajar en el tiempo. Las calles de Armenian Street y sus alrededores conservan el encanto de la época colonial británica, con fachadas coloridas, contraventanas de madera y antiguas casas shophouses convertidas hoy en cafés, galerías o tiendas de artesanía. Es una zona ideal para recorrer sin prisas, curioseando entre escaparates y disfrutando del ambiente tranquilo que se respira.
Cada esquina ofrece una oportunidad para hacer una foto: un mural escondido, una puerta con azulejos antiguos o un puesto callejero humeante. Nosotros disfrutamos mucho simplemente paseando y observando la vida cotidiana: los niños yendo al colegio, los vecinos charlando en la puerta o los tenderos preparando roti canai al momento.
No muy lejos del centro se encuentra el Chew Jetty, uno de los antiguos muelles de los clanes chinos. Este barrio tradicional, construido sobre pilotes de madera, sigue habitado por descendientes de las familias que llegaron a Penang hace generaciones. Caminar por sus pasarelas de madera, entre casas decoradas con farolillos y tiendas de recuerdos, permite hacerse una idea de cómo era la vida aquí hace décadas.
A última hora de la tarde, cuando baja el sol y sopla la brisa del mar, es un lugar precioso para pasear y disfrutar del ambiente. Si el día está despejado, se pueden contemplar unas vistas muy bonitas del puerto y del mar. Aunque se ha vuelto algo turístico, conserva parte de su autenticidad y merece sin duda una visita.
Chinatown
El barrio chino de Georgetown tiene un carácter muy particular, muy diferente del típico Chinatown que uno imagina. Aquí no hay grandes letreros de neón ni calles abarrotadas, sino templos escondidos, rótulos en chino y farolillos rojos que decoran las entradas de pequeños restaurantes, cafeterías y tiendas tradicionales.
Nos alojamos en esta zona y nos encantó hacerlo: es tranquila, con mucho encanto, y desde primera hora de la mañana se respira un ambiente auténtico.
Aprovechábamos para desayunar cada día en un local frecuentado por la comunidad china, donde el té caliente y los dim sum recién hechos nos daban energía para empezar la jornada. El Loong Fong Cafe, un lugar escelente para comenzar el día-
Destacan las calles Lebuh Chulia y Love Lane, donde se mezclan casas antiguas, hostales, pequeños talleres y cafés acogedores. Al caer la noche, la zona cobra vida con puestos de comida callejera, especialmente en Chulia Street, donde se pueden probar algunos de los platos más sabrosos de Penang en un ambiente animado y local.
Es un barrio pequeño, pero con mucha personalidad, ideal para pasear sin rumbo y dejarse sorprender por los contrastes que hacen de Georgetown una ciudad tan especial.
Little India
Little India comprende la zona alrededor de Chulia Street, Queen Street y Market Street, y basta con adentrarse unos metros para sentirse transportado directamente al subcontinente indio.
Por sus calles suena música bollywoodiense que sale de las tiendas decoradas con telas brillantes, guirnaldas de flores y estatuillas de dioses hindúes. Hay tiendas de ropa, bisutería, incienso, dulces y especias, además de pequeños restaurantes y puestos donde probar platos típicos como el thali o el roti canai.
Josea se lo pasó en grande curioseando entre las tiendas, especialmente con toda la bisutería y adornos coloridos de estilo hindú que tanto le llamaron la atención.
En el corazón del barrio destaca el Templo Sri Mahamariamman, el templo hindú más antiguo de Penang, con su fachada repleta de esculturas y colores. Es un lugar que merece la pena visitar, sobre todo al atardecer, cuando la luz resalta los detalles del templo y el ambiente del barrio se vuelve aún más mágico.
Excursión al Parque Nacional de Penang
Una de las mejores escapadas desde Georgetown es visitar el Parque Nacional de Penang, un espacio natural precioso donde se pueden combinar caminatas por la selva, playas salvajes y avistamiento de fauna.
Para llegar, cogimos el autobús 101 y nos bajamos en la última parada. El trayecto dura alrededor de una hora y veinte minutos y cuesta 4 MYR (unos 0,87 €) por persona. Es un recorrido cómodo y muy recomendable, ya que el autobús va bordeando la costa y ofrece bonitas vistas.
Nuestra idea era realizar un par de caminatas dentro del parque, pero al llegar nos informaron de que uno de los senderos estaba cerrado por las condiciones del terreno y solo se podía hacer en barca. Así que optamos por una combinación perfecta: senderismo + trayecto en barca.
Contratamos allí mismo una barca privada para que nos llevase desde Turtle Beach hasta Monkey Beach, y luego nos recogiera para volver a la entrada del parque. Es importante acordar con el barquero las horas en las que quieres que te recoja, ya que el teléfono no siempre tiene cobertura en el interior del parque.
El sendero hasta Turtle Beach fue una de las experiencias más bonitas del día. El camino atraviesa la selva tropical, con abundante vegetación, raíces que cruzan el sendero y el sonido constante de los insectos y los pájaros. Durante el recorrido vimos monos y lagartos varanos , todo un espectáculo para los amantes de la naturaleza.
Aunque en Turtle Beach está prohibido el baño por las fuertes corrientes y la presencia ocasional de medusas venenosas, la playa es preciosa. La franja de arena blanca y el pequeño muelle en medio del paisaje la hacen muy fotogénica, y merece totalmente la pena llegar hasta allí.
Desde Turtle Beach nos recogió el barquero para llevarnos a Monkey Beach, donde el ambiente es más animado y sí se puede bañar y descansar. Allí aprovechamos para darnos un chapuzón y comer tranquilamente en uno de los chiringuitos de la playa.
Eso sí, ¡ojo con los monos! Son muy listos y están siempre al acecho, dispuestos a robar comida o cualquier bolsa que dejéis sin vigilancia.
La excursión al Parque Nacional de Penang fue una de las jornadas más completas y divertidas del viaje, perfecta para disfrutar de la naturaleza y desconectar del ambiente urbano de Georgetown.
Dónde comer en Georgetown
La gastronomía es uno de los grandes atractivos de Penang y, sin duda, una de las razones por las que Georgetown es tan famosa. En cada esquina encontrarás hawker centres, pequeños mercados o puestos callejeros donde se puede probar comida local deliciosa por muy poco dinero. La mezcla de influencias chinas, indias y malayas convierte cada comida en una nueva sorpresa.
Entre los platos más populares que no pueden faltar en tu visita están el char kway teow (tallarines salteados), el nasi lemak (arroz con leche de coco, sambal y anchoas secas), la laksa (sopa picante de fideos con pescado) y el roti canai, un pan indio fino que se sirve con curry.
Durante nuestra estancia probamos varios lugares que nos encantaron:
Loong Fong Café
Como ya comentamos antes, fue nuestro sitio de desayuno diario. Se encuentra en pleno Chinatown, y es un lugar encantador, ubicado en una casa comercial tradicional china con mucho carácter. Su ambiente local, el trato amable y la clientela habitual —en su mayoría vecinos del barrio— lo hacen perfecto para empezar el día con un té caliente, café local o unos dim sum recién hechos. Es ideal para un brunch tranquilo en familia, rodeados de la vida cotidiana del barrio.
Hwa Ting Restaurant
Muy cerquita de nuestro alojamiento, este pequeño restaurante se convirtió en otro de nuestros favoritos. Cenamos allí un par de veces y entendemos perfectamente su buena fama: son conocidos por sus fideos Wan Ton, con una sopa sabrosa y ligera que nos encantó. También sirven platos de arroz, verduras y carnes al estilo cantonés, todo a muy buen precio y con porciones generosas.
La comida callejera de Penang
Por supuesto, no se puede hablar de Georgetown sin mencionar su comida callejera, considerada de las mejores del sudeste asiático. Los hawker centres como el Red Garden Food Paradise o el New Lane Hawker Centre son ideales para probar un poco de todo: desde satay hasta laksa, pasando por noodles fritos o postres locales como el cendol. Además, el ambiente animado, las luces y la mezcla de aromas hacen de la cena toda una experiencia sensorial.
Comer en Georgetown es, en definitiva, una parte fundamental de la visita. No solo por la calidad de los platos, sino por lo que refleja: la diversidad cultural y la calidez de su gente. Cada comida fue una nueva oportunidad para descubrir un poco más de Penang.
Consejos prácticos
Moverse
Georgetown se recorre fácilmente a pie, ya que la mayoría de sus atractivos se concentran en el centro histórico. Si necesitas desplazarte a zonas más alejadas, como el Templo Kek Lok Si o el Parque Nacional de Penang, puedes hacerlo en autobús (la línea 101 llega hasta el parque) o con Grab, una opción muy cómoda y económica. También hay un autobús gratuito (CAT Bus) que recorre las principales calles del centro y resulta muy práctico para moverse sin gastar nada.
Clima
Hace calor y humedad durante todo el año, así que conviene llevar ropa ligera, gorra o sombrero, protección solar y mucha agua. Las lluvias suelen ser breves pero intensas, por lo que un pequeño chubasquero o paraguas nunca está de más.
Duración ideal
Lo ideal es dedicarle entre 2 y 3 días completos para disfrutarla sin prisas: tiempo suficiente para recorrer su arte callejero, visitar templos, probar su deliciosa comida y hacer una escapada al Parque Nacional de Penang.
Mejor época para viajar
La mejor época para visitar Georgetown es de diciembre a abril, cuando las lluvias son menos frecuentes y el clima resulta más agradable. En cualquier caso, Penang es un destino que se puede disfrutar todo el año.
Nuestra despedida de Georgetown
Georgetown nos conquistó desde el primer momento. Su mezcla de culturas, su arte callejero lleno de vida, su ambiente relajado y, por supuesto, su increíble gastronomía, hacen de esta ciudad un lugar único. Nos encantó pasear sin rumbo por sus calles, descubrir templos y rincones con historia y disfrutar de su energía creativa.
Después de tres días completos, nos fuimos con la sensación de haber saboreado un pedacito muy especial de Malasia. Georgetown es de esos lugares que se viven con los cinco sentidos: los colores, los aromas, los sabores y el bullicio se quedan grabados en la memoria.
Con la mochila llena de buenos recuerdos y muchas fotos, pusimos rumbo a la siguiente etapa de nuestro viaje. Pero sin duda, Penang fue uno de los destinos que más disfrutamos en familia y al que no nos importaría volver algún día.



