Explorando Taman Negara: nuestra experiencia en el corazón de la selva malaya
Teníamos muchas ganas de adentrarnos en la selva tropical y descubrir uno de los rincones más salvajes de Malasia. Para Josea era la primera vez en un entorno así, y no sabíamos muy bien cómo se adaptaría al calor, la humedad ni a los inevitables insectos. Pero viajar también es probar, explorar y dejarse sorprender, y Taman Negara nos regaló una experiencia inolvidable en plena naturaleza.
Cómo llegar a Taman Negara
Nosotros decidimos llegar en coche, alquilando uno en Kuala Lumpur. Tomamos esta decisión porque desde Taman Negara queríamos continuar directamente hacia George Town, y hacerlo en transporte público implicaba muchas horas de trayecto (pasando por Cameron Highlands) o volver de nuevo a Kuala Lumpur para tomar un vuelo. Sabemos que muchos viajeros optan por el transporte público, pero para nosotros el coche fue la mejor opción: fue muy cómodo, nos permitió disfrutar con calma de los increíbles paisajes de Malasia y parar donde nos apeteciera.
Alquilamos el vehículo con la compañía Wahdah, y la experiencia fue muy sencilla y recomendable. Para conducir en Malasia necesitas:
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Una licencia de conducir vigente.
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Un Permiso Internacional para Conducir (PIC) emitido en tu país de origen o una traducción oficial al inglés de tu licencia nacional.
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Además, deberás llevar tu pasaporte contigo.
Salimos temprano de Kuala Lumpur y desayunamos en un warung por el camino. Todo iba perfecto hasta que, a pocos kilómetros de Kuala Tahan… ¡la rueda reventó! 😅
Al principio nos invadieron los nervios: “¿Y ahora qué hacemos?”. Empezamos a buscar las herramientas, y antes de darnos cuenta, unos locales ya estaban ayudándonos a cambiar la rueda (¡menos mal, porque si no todavía seguiríamos allí!).
Nos pusimos en contacto con la compañía de alquiler para informarles, ya que con la rueda de repuesto no íbamos a llegar muy lejos. Por suerte, a pocos kilómetros encontramos un taller donde nos cambiaron la rueda sin problema. Al final, todo quedó en una anécdota más del viaje —y lo único malo fue que llegamos una hora más tarde a nuestro destino—.
Dónde alojarse en Taman Negara
Nos alojamos en Rainbow Guest House, un lugar sencillo pero muy correcto, regentado por una familia local encantadora. Es un alojamiento modesto, limpio y con todo lo necesario para pasar unos días explorando la selva. No esperes lujos, pero sí una experiencia auténtica y cercana, de esas que te hacen sentir parte del lugar.
La habitación era muy básica, con ventilador y baño privado, pero suficiente para descansar después de las caminatas por la selva. Además, la ubicación es perfecta: a pocos minutos a pie del embarcadero y de los restaurantes de Kuala Tahan.
Estuvimos muy a gusto; el ambiente era tranquilo y familiar, y los dueños siempre estaban dispuestos a ayudar con cualquier cosa o a darte consejos sobre las rutas y actividades del parque. Una opción ideal si buscas algo económico, práctico y con ese toque local que hace que el viaje sea más auténtico.
Qué hacer en Taman Negara
Taman Negara es sinónimo de naturaleza en estado puro. Es la selva tropical más antigua del mundo, y pasear por ella es una experiencia que mezcla aventura, curiosidad y respeto por un entorno único. Durante los días que pasamos allí, hicimos varias actividades que nos permitieron descubrir diferentes caras del parque.
Caminata nocturna por la selva
Nuestra primera tarde decidimos empezar fuerte: una caminata nocturna dentro del Parque Nacional de Taman Negara. El recorrido dura entre una hora y hora y media, y comienza sobre las 20:30 h, cuando la selva cobra vida.
Para acceder al parque hay que registrarse en la entrada y pagar en efectivo 1 RM por persona y 5 RM por cámara fotográfica o teléfono móvil. La entrada tiene validez de un mes. Además, es necesario cruzar el río en una pequeña barca, que cuesta solo 1 RM por persona.
Aprovechamos la tarde para tomar algo en el Mutiara Taman Negara, el único alojamiento dentro de los límites del parque, y desde allí reservamos el tour nocturno. El paseo resultó super entretenido: con la linterna en mano, fuimos descubriendo el mundo oculto de la selva —arañas, ciempiés, grillos, escarabajos y alguna que otra sorpresa con patas—. Josea disfrutó muchísimo; era como estar en una gran aventura nocturna.
Trekking hasta Bukit Teresek
Al día siguiente realizamos una de las caminatas más conocidas del parque: el trekking hasta Bukit Teresek. Es una ruta muy recomendable y relativamente sencilla, ideal para disfrutar en familia. Desde la cima se tienen unas vistas preciosas de la selva y del río Tembeling, especialmente si el día está despejado.
Nos lo tomamos con calma, sin prisa, disfrutando del sonido constante de la jungla y de cada parada para observar insectos o simplemente escuchar los pájaros. No teníamos más planes ese día, así que fue una jornada perfecta para empaparnos del entorno y disfrutar del simple hecho de estar allí.
Canopy Walkway, el puente colgante más largo del mundo
El tercer día nos esperaba otra aventura: recorrer el famoso Canopy Walkway, considerado el puente colgante más largo del mundo, con unos 530 metros de longitud y hasta 45 metros de altura sobre el suelo de la selva.
Para llegar al inicio del recorrido hay que caminar unos 30 a 40 minutos desde la entrada del parque. Está abierto todos los días de 10:00 a 16:00, y la entrada cuesta 5 RM por persona.
El Canopy Walk es un conjunto de siete puentes colgantes que se balancean suavemente entre los árboles. La sensación de caminar por encima de la selva, con el verde infinito a tus pies y el canto de los insectos de fondo, es impresionante. Eso sí, prepárate para hacer algo de cola: es una de las actividades más populares y suele estar bastante concurrida.
Aun así, merece totalmente la pena. La mezcla de adrenalina, vistas y naturaleza es difícil de olvidar.
Consejos prácticos para visitar Taman Negara
Visitar Taman Negara es adentrarse en una auténtica selva tropical, y eso significa calor, humedad, insectos y… mucha naturaleza. Con un poco de preparación, la experiencia se disfruta muchísimo más. Aquí van algunos consejos que a nosotros nos vinieron muy bien:
Cómo vestir
El clima en Taman Negara es cálido y muy húmedo durante todo el año, así que lo mejor es llevar ropa ligera, transpirable y de secado rápido.
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Camisetas de manga corta o larga (estas últimas protegen mejor del sol y los insectos).
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Pantalones largos finos o desmontables.
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Un chubasquero ligero o poncho, porque las lluvias pueden aparecer en cualquier momento.
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Gorra o sombrero y gafas de sol para los trayectos en barca o los momentos más despejados.
Y aunque estemos en la selva, no es el lugar para las sandalias ni los pantalones cortos. Nosotros tuvimos suerte —quizá porque no nos salimos de los caminos marcados—, pero vimos a varios viajeros con pantalones cortos y sandalias que acabaron con unas cuantas sanguijuelas como recuerdo. No pasa nada grave, pero no es precisamente agradable. En estos entornos, y sobre todo si viajas con niños, merece la pena llevar la ropa adecuada para cada situación y disfrutar sin preocupaciones.
Qué llevar en las caminatas
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Calzado cerrado y antideslizante, preferiblemente tipo trekking, ya que los senderos pueden estar embarrados.
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Repelente de insectos potente, imprescindible.
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Protector solar, incluso dentro de la selva.
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Agua suficiente y algún snack o fruta.
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Linterna frontal o de mano para la caminata nocturna.
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Toallitas o pañuelos, por si el calor aprieta.
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Una mochila pequeña e impermeable, o con funda protectora.
Acceso y tasas
Recuerda que para entrar al parque hay que registrarse en la entrada y pagar una pequeña tasa:
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1 RM por persona.
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5 RM por cámara o móvil.
La entrada tiene validez de un mes, y el cruce en barca hasta el parque cuesta 1 RM por persona.
Otros consejos útiles
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Lleva efectivo, ya que en Kuala Tahan muchos lugares no aceptan tarjeta.
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Evita las horas centrales del día para caminar, sobre todo con niños.
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Si viajas con peques, marca bien los tiempos de descanso y lleva algo que los motive durante las rutas (prismáticos, una cámara, una guía de animales…).
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Los animales más visibles son insectos, reptiles, aves y pequeños mamíferos, ¡pero la experiencia de estar en la selva ya lo compensa todo!.
Nuestra experiencia en Taman Negara
Disfrutamos muchísimo de nuestra estancia en Taman Negara. Nos lo tomamos con calma, sin prisas ni listas interminables de cosas que hacer. Viajábamos en familia, y la idea era vivir la selva a nuestro ritmo, con tiempo para observar, jugar y simplemente estar.
Pasamos horas mirando hormigas que iban y venían en perfecta fila, insectos palo que se camuflaban entre las ramas, o escuchando el sonido constante de la jungla. También hubo momentos tranquilos junto al río, tomando una cerveza mientras el sol caía lentamente, o partidas improvisadas con Josea mientras esperábamos la cena.
Evidentemente, no hacen falta tres días para realizar las actividades principales del parque, pero para nosotros fue el tiempo perfecto. Nos permitió disfrutar sin agobios, dejar espacio para la improvisación y sentir que, por unos días, formábamos parte de ese entorno tan vivo y diferente.
Taman Negara no es solo un destino para hacer trekkings o ver animales: es un lugar para reconectar con la naturaleza, aprender a moverse despacio y valorar los pequeños detalles. Y eso, compartido en familia, lo convierte en una experiencia aún más especial.



