Entre selvas y orangutanes: nuestra aventura en Kuching
Tras disfrutar de los colores y sabores de Georgetown, volamos hasta Kuching, la capital del estado de Sarawak, en la isla de Borneo. Esta ciudad nos sorprendió por su ambiente tranquilo, su mezcla de culturas y su cercanía a algunos de los parajes naturales más impresionantes de Malasia.
Pasamos varios días explorando la zona, combinando paseos por la ciudad con dos excursiones que nos encantaron: Semenggoh Wildlife Centre, donde pudimos ver orangutanes en libertad, y el Parque Nacional de Bako, una joya natural con playas salvajes, selva tropical y monos narigudos. Una experiencia que recordaremos siempre.
La ciudad de Kuching
Llegamos a Kuching en un vuelo desde Penang y decidimos tomarnos el resto del día con calma. Después de instalarnos en el alojamiento, salimos a explorar los alrededores y disfrutar del ambiente relajado de esta ciudad, mucho más tranquila que otras grandes urbes de Malasia.
Paseamos por el Waterfront, un agradable paseo junto al río Sarawak que se llena de vida al caer la tarde. Cruzamos el Darul Hana Bridge, el moderno puente peatonal que conecta ambas orillas, y desde allí aprovechamos para hacer unas fantásticas fotos del atardecer, con la silueta del Parlamento de Sarawak recortándose sobre el cielo.
Muy cerca del restaurante donde cenamos, Borneo Delight, visitamos el templo Hong San Si, uno de los templos chinos más antiguos y bonitos de la ciudad. Aunque no es grande, es realmente llamativo por sus ornamentaciones de cerámica, con carpas, dragones y otras figuras que decoran su tejado. Merece la pena detenerse un rato para admirar sus detalles y el ambiente tranquilo que se respira en el interior.
Esa primera noche cenamos en Borneo Delight, un pequeño local con comida local deliciosa, ambiente familiar y precios muy razonables. Al día siguiente nos esperaba una de las excursiones más especiales del viaje: ver orangutanes en Semenggoh.
Tras la excursión, volvimos a descubrir la ciudad al atardecer y esa noche cenamos en el Lau Ya Keng Foodcourt, un pequeño food court en pleno centro, justo enfrente del Hiang Thian Siang Ti Temple (Teochew). En su interior hay varios puestos de comida (¡y también un pequeño templo chino!), lo que lo convierte en un lugar muy curioso. Nos dejamos aconsejar por los vendedores y cenamos de maravilla, probando distintos platos locales en un ambiente auténtico y muy local.
Reserva de Orangutanes de Semenggoh: un encuentro inolvidable
Cómo llegar a Semenggoh
La Reserva de Semenggoh se encuentra a unos 24 km al sur de Kuching, y es una de las visitas más recomendables si viajas a Borneo. Se puede llegar en transporte público (el bus nº 6 desde el centro tarda cerca de una hora y cuesta muy poco), pero nosotros esta vez decidimos tomar un Grab para aprovechar mejor el tiempo y dormir un poco más. En unos 20 minutos estábamos allí, listos para el primer turno de la mañana.
Horarios y entradas
El centro abre dos veces al día, coincidiendo con los horarios de alimentación de los orangutanes, que es cuando hay más posibilidades de verlos.
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Horario de visitas: 8:00–10:00 h y 14:00–16:00 h
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Horario de alimentación: 9:00–10:00 h y 15:00–16:00 h
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Entrada: 10 RM por adulto y 5 RM por niño de 6 a 7 años (gratis para menores de 6)
Desde la entrada hasta la zona de observación hay aproximadamente 1,6 km. Se puede caminar —unos 25-30 minutos por un sendero fácil rodeado de vegetación— o tomar un buggy (billetes disponibles en la entrada) que tarda unos cinco minutos en llegar.
Qué esperar de la visita
El Centro de Vida Silvestre de Semenggoh no es un zoológico, ni los orangutanes viven en jaulas. Aquí los animales están en semilibertad dentro de una gran área de selva protegida. Muchos de ellos fueron rescatados del tráfico ilegal o de zonas deforestadas, y este centro les ofrece un entorno donde pueden readaptarse para sobrevivir por sí mismos.
Los orangutanes que viven en la zona no tienen contacto con los cuidadores. Los rangers solo los llaman con silbidos durante los horarios de alimentación, y ellos deciden libremente si acuden o no a comer el suplemento de fruta que se les deja.
Es importante saber que, durante la temporada de fruta (de julio a septiembre), hay tanta comida natural en la selva que los orangutanes suelen quedarse en los árboles y es más difícil verlos.
Nuestra experiencia
Nosotros visitamos Semenggoh en julio, justo al inicio de la temporada de fruta, así que sabíamos que podía tocar “día sin orangutanes”. Sin embargo, tuvimos suerte: tras unos minutos de espera, apareció un enorme macho adulto que bajó lentamente de los árboles, seguido poco después por una hembra con su cría. Fue un momento mágico y emocionante, sobre todo para Josea, que por primera vez veía orangutanes en libertad.
Ya habíamos vivido una experiencia increíble años atrás en el Parque Nacional Tanjung Puting, en Kalimantan (Indonesia), navegando en klotok, pero verlos aquí, en medio de la selva de Sarawak, fue igualmente especial.
Lo único que nos entristeció un poco fue la cantidad de gente y el poco respeto por el silencio. En estos lugares, donde los animales están en su hábitat, debería ser imprescindible mantener la calma para no molestarlos y para que todos puedan disfrutar del momento.
Conclusión
La visita a Semenggoh fue una de las experiencias más especiales de nuestro paso por Kuching. No solo por el privilegio de ver orangutanes en semilibertad, sino también por comprender la importante labor de conservación que se realiza en Sarawak para proteger a esta especie tan única.
Un plan perfecto para una mañana desde Kuching y, sin duda, una de las experiencias más memorables de Borneo.
Parque Nacional de Bako: selva, monos narigudos y noches mágicas
Después de unos días en Kuching, pusimos rumbo al Parque Nacional de Bako, uno de los lugares más salvajes y fascinantes de Borneo. Ya habíamos leído que una excursión de un solo día se quedaba corta… y no nos equivocamos. Pasar al menos una noche dentro del parque nos parece imprescindible para disfrutarlo de verdad, cuando el silencio y la selva cobran todo su protagonismo.
Cómo llegar al Parque Nacional de Bako
Desde Kuching puedes llegar fácilmente en el autobús local nº1, que sale cada hora (el primero a las 7:00 h y el último a las 18:00 h). Cuesta solo 1 ringgit por persona y tarda unos 45 minutos hasta el embarcadero de Bako. También se puede ir en Grab, aunque el autobús es la opción más económica y cómoda.
Una vez allí, encontrarás dos ventanillas: una para quienes solo van de excursión y otra para los que pasan la noche en el parque. En esta última tendrás que mostrar la reserva de alojamiento y pagar la tasa turística de 10 MYR por noche.
El siguiente paso es contratar la lancha que lleva al parque (unos 20–25 minutos de trayecto si la marea está alta).
💡 Precio en julio de 2024: 200 MYR por barca (hasta 5 personas) o 400 MYR (de 6 a 10 personas).
Si la marea está baja, la lancha te dejará directamente en la playa, lo que significa empezar la aventura descalzo, con los pies en el agua y rodeado de selva.
Alojarse dentro del Parque Nacional de Bako
Las reservas se gestionan a través de la web oficial:
🔗 Sarawak Forestry → ebooking.sarawak.gov.my
Para reservar:
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Regístrate en SarawakID, requisito imprescindible para acceder al sistema.
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Elige el parque y el tipo de alojamiento (hay diferentes categorías: hostel, casas tipo 4, 5 o 6).
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Reserva y paga online. Conviene hacerlo con bastante antelación, ya que el aforo máximo es de unas 50 personas.
Nosotros lo miramos con meses de antelación y ya no quedaban algunas opciones, así que elegimos una habitación triple con baño compartido. Nos sorprendió para bien: sencilla pero muy limpia, con lo necesario para una noche y perfectamente integrada en el entorno.
Rutas y senderos en Bako
En el centro de visitantes, al llegar, te entregan un mapa y explican todas las rutas disponibles. Antes de salir, hay que registrar tu nombre, el número del sendero y la hora de inicio en el libro de control, y hacer lo mismo al regresar. Es una medida de seguridad muy práctica.
Los caminos están perfectamente señalizados con colores, por lo que no hay pérdida. Eso sí, ¡prepárate para sudar! La humedad y el calor acompañan en cada paso.
Trek 1 – Telok Paku
Atraviesa la selva hasta una pequeña playa escondida. Es uno de los mejores puntos para ver monos narigudos al amanecer o al atardecer, aunque nosotros solo vimos algunos macacos curiosos.
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Distancia: 1,6 km ida y vuelta
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Duración: 2 h
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Color: blanco
Trek 2 – Ulu Assam
Comienza entre manglares y bosques pantanosos, y después sube con fuerza por raíces y piedras. Desde el mirador se ve la playa principal (aunque la vegetación tapa parte de las vistas). A veces se avistan también narigudos… pero no tuvimos suerte.
Eso sí, la recompensa llegó al volver al alojamiento: ¡una familia de narigudos se dejó ver justo al caer la tarde! Fue un momento mágico, en silencio, a escasos metros de ellos.
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Distancia: 1,4 km ida y vuelta
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Duración: 2 h 30 min
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Color: rojo y azul
Trek 3 – Telok Pandan Besar y Telok Pandan Kecil
Este sendero combina selva y zonas abiertas sin sombra, así que mejor evitar las horas centrales del día. Desde el mirador se baja a una playa espectacular rodeada de acantilados. Muy cerca está la famosa Sea Stack (roca en forma de cobra), icono del parque, aunque se derrumbó tras un fuerte oleaje en febrero de 2024.
- Distancia: 3,8 km ida y vuelta
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Duración: 2 h
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Color: amarillo
Safari nocturno en el Parque Nacional de Bako
Una de las actividades más interesantes que se pueden hacer si te quedas a dormir en el parque es el safari nocturno.
Los paseos comienzan todos los días a las 20:00 h y duran alrededor de una hora y media. El recorrido se realiza en grupo y siempre acompañado por los rangers del parque, que se esfuerzan muchísimo por localizar animales y explicarte cada detalle de lo que se va encontrando.
Para la caminata es importante ir bien preparado: calzado cerrado, pantalón largo, manga larga y una linterna o luz frontal son imprescindibles.
En nuestro caso, no tuvimos demasiada suerte con los avistamientos —solo vimos algunos insectos y pequeñas criaturas entre la vegetación—, aunque el ranger se lo curró mucho. Seguramente influyó que habíamos tenido un día muy largo, con mucho calor y caminatas intensas, y a Josea se le hizo un poco eterno.
Aun así, la experiencia de recorrer la selva de noche, escuchando los sonidos y sintiendo la humedad del entorno, fue algo muy especial y diferente.
Nuestra experiencia en Bako
Pasar la noche en Bako fue una decisión totalmente acertada. Por la tarde, cuando los excursionistas regresan a Kuching, el parque se queda casi vacío, y solo se escucha la selva.
Disfrutamos del atardecer, vimos a los monos narigudos muy de cerca y nos sentimos en un lugar único.
El Parque Nacional de Bako nos pareció uno de los imprescindibles de Malasia: exuberante, aislado y lleno de vida. Dos días inolvidables en plena naturaleza.
Nuestra experiencia en Borneo
No era nuestra primera vez en Borneo. Hace unos años habíamos viajado al Borneo indonesio, una experiencia que ya entonces nos marcó profundamente. En esta ocasión, recorrer la parte malasia nos ha vuelto a conquistar por completo.
Borneo es un destino brutal, en el mejor sentido de la palabra. Naturaleza salvaje, selva exuberante, fauna única, playas, cultura y gente encantadora: todo convive aquí en equilibrio. Es un lugar que ofrece actividades para todos los viajeros —quienes buscan aventura, los que prefieren un ritmo tranquilo o las familias que viajan con niños—.
Nosotros lo disfrutamos muchísimo, y tenemos claro que Borneo no defrauda. Es de esos destinos que te remueven por dentro, te conectan con la naturaleza y te dejan con ganas de volver… una y otra vez.
Próxima parada: las Islas Perhentian
Después de nuestra aventura entre selvas, orangutanes y monos narigudos, tocaba cambiar completamente de escenario. Poníamos rumbo a la costa este de Malasia para disfrutar de unos días de relax y mar cristalino en las islas Perhentian, uno de esos lugares que parecen sacados de una postal.

